Buenas,
la liturgia nos trae una de las claves más importantes del mensaje de Jesús y poco entendidas no solamente por la sociedad de su tiempo, sus propios apóstoles, sino también en el mundo actual : el amor a los enemigos, a los que nos rechazan, a los que nos han hecho algún tipo de mal. Porque nuestra reacción primera es la venganza, el odio o el rencor. El mal suele arrastrar otro mal como respuesta, si me la haces, me la pagas. Qué difícil se nos hace el perdón a quien nos ha hecho daño y sin embargo cuánto puede transformarnos ese perdón.
Responder con la no violencia ha transformado ambientes y corazones porque es lo que nadie espera, lo que desconcierta. Sin embargo, si respondo con el mal, el mal siempre gana y la única forma de vencer al mal es demostrando que actuamos sin la lógica humana del tailón, del ojo por ojo y diente por diente. Eso descoloca y desconcierta, eso hace pensar que por encima del odio está el amor y que solamente el amor transforma y crea.
Miremos hoy especialmente a la lógica de Jesús, miremos su inmenso amor, su entrega absoluta, su perdón a los que le hicieron sufrir, «Padre, perdónalos…porque no saben lo que hacen..» El Señor siempre nos mira en lo mejor de nosotros mismos, en la inmensa posibilidad de lo que somos y tenemos, en nuestra capacidad de amar y perdonar, en las personas que somos y en lo que podemos ser. El Señor también a ti y a mí nos perdona siempre, nos ama siempre y desde ese amor nos hace cambiar para que esos valores imposibles para la sociedad se hagan realidad en nuestra vida y así poder comenzar a cambiar ambientes y realidades.
Que así sea.
Feliz semana y un abrazo, Paco
Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 38-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Habéis oído que se dijo: “Ojo por ojo, diente por diente”. Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.
Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”.
Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».
Palabra del Señor

