la liturgia de este domingo nos hace ver las realidades negativas, los espíritus inmundos, en definitiva el mal que hiere, que nos desorienta y nos llena de rencores y reacciones desproporcionadas o de tendencias torcidas. Pero Jesús nos muestra su autoridad sobre ese mal, su poder para sanar y hacer el bien.
La autoridad de Jesús nos hace preguntarnos por la nuestra sobre nuestro entorno. La autoridad se conquista por la coherencia de vida, nada tiene que ver con el autoritarismo o la imposición. Jesús manda callar a los violentos, injustos y creadores de división. Restaura nuestra vida, la unifica y libera. Jesús transforma la realidad y pone luz en la oscuridad. Jesús vence las realidades negativas, el mal con el bien. Vence siempre con el poder del Amor.
Que me mantenga fiel y firme en ti Jesús, que tu Palabra de vida me transforme, me haga nuevo, haga renacer en mí el poder del Amor que me plenifica y libera del mal. Que yo también tenga autoridad en mi ambiente pero que sea una autoridad como la tuya y sepa sanar, amar, servir y consolar a otros.
Feliz semana y un abrazo,
Paco
Lectura del santo evangelio según san Marcos 1, 21-28
En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entró Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas.
Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:
«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».
Jesús lo increpó:
«¡Cállate y sal de él!».
El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos:
«¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».
Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.
Palabra del Señor

