El domingo del grano de trigo 5º Cuaresma ciclo B

El domingo del grano de trigo 5º Cuaresma ciclo B

“Queremos ver a Jesús”

Buenas,
se acerca la gran semana de pasión y el tiempo de Cuaresma va llegando a su fin. Jesús anuncia su muerte, “si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere da mucho fruto”. Jesús anuncia el gran misterio no comprendido por sus apóstoles de su próxima muerte. Solamente con la iluminación del Espíritu lo entenderán. La cruz, el gran símbolo de los cristianos se va a convertir en el mejor de los frutos y paradójicamente en el gran signo de Vida.
Todo este signo de Salvación nos da la clave: hay que morir a mi ego, a mi comodidad, a mis esclavitudes internas, a mis intereses propios, hasta a mis planes personales para apostar por una vida de entrega y servicio a otros. Solamente así mi vida dará verdadero fruto. Se trata de entender y mirar la vida en clave de Dios y saber que mi vida será plena si responde a la voluntad de Dios en ella. La otra vida, la que nunca dará fruto, será la que sólo se mira a sí misma. La Cruz como signo de dolor debe ser también aceptada para pasar a la verdadera vida.
Ojalá mirando la cruz sepamos comprender el amor hasta el extremo de Jesús y cuál es el sentido de nuestra vida.
Feliz semana y un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Juan (12,20-33):

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, quisiéramos ver a Jesús.»
Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este. mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.»
Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.»
La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.»
Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

Palabra del Señor