“Se llenaron de inmensa alegría”
Buenas,
Epifanía es manifestación de Dios al mundo. Los magos representan la cultura y el saber que busca la estrella que ilumina y da sentido. Esta fiesta nos invita a
arrodillarnos ante Jesús, adorarle y reconocerlo como rey (oro), como salvador (incienso) y como humanidad encarnada (Mirra). Desde nuestra fragilidad y debilidad sabiendo que en El están todas las respuestas y claves para el camino. La Luz de la estrella ilumina el camino y apunta a la meta. Una meta sorprendente que revoluciona esquemas preconcebidos. Portemos los regalos de nuestros dones hechos frutos o en disposición de ser bendecidos para que lo obtengan.
Un rey distinto a los poderes de este mundo: un rey de su pueblo, con su pueblo y para su pueblo cuya gloria es de los humildes y pobres, que hace justicia a todas las naciones y que sirve a todos sin discriminar a nadie y sin olvidarse de los últimos de la sociedad. Un rey que se manifiesta (Epifanía) a todas las naciones que representadas en los magos de Oriente vienen para adorarle. A qué reyes servimos verdaderamente en nuestra vida ?.
Un salvador de nuestra vida para orar y adorar y que viene a quitar y perdonar la esclavitud de nuestros pecados y debilidades. A qué dioses adoramos y damos culto? Está Dios salvador presente en mi vida? cómo?
Una humanidad encarnada que nos indica el ejemplo a seguir e imitar. El modelo al que estamos llamados y en cuya vida se pone de manifiesto la humanidad plena.
Feliz Epifanía, felices reyes
un abrazo, Paco
https://youtu.be/kTpvIxxEUbs?si=65xbY6I0ickfelpS
Lectura del santo evangelio según san Mateo (2,1-12):
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenia que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
“Y tú, Belén, tierra de Judá,
no eres ni mucho menos la última
de las poblaciones de Judá,
pues de ti saldrá un jefe
que pastoreará a mi pueblo Israel”».
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
«ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con Maria, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra.
Palabra del Señor

