El domingo de la Conversión 3º Cuaresma ciclo C

El domingo de la Conversión 3º Cuaresma ciclo C

“Uno tenia una higuera plantada en su viña”

Buenas,
este domingo en mitad de la Cuaresma, la liturgia nos invita a convertirnos para dar fruto. Convertirse a Cristo, configurarnos en El es la gran tarea para este tiempo especial. Debe ser tarea siempre pero ahora se nos recuerda de forma insistente para poder vivir en nuestra vida esa Pascua soñada a la que caminamos. Nunca pensemos que porque creemos y hacemos oracion o asistimos a la Eucaristía o tratamos de hacer algunas cosas bien, estamos ya convertidos. Hasta que no vivamos a fondo la vida de Cristo, su estilo de vida, seamos plenamente fieles a su mensaje y amemos como El, necesitamos la conversión.
Solamente podemos dar verdaderos frutos desde ahí. Por eso tenemos que valorar la infinita paciencia que el Señor tiene con cada uno de nosotros a años luz que la que nosotros tenemos frente a los demás. En la cultura actual del inmediatismo donde todo tiene que ser ya y donde no sabemos esperar, el Señor nos da miles de oportunidades para seguir creciendo y mejorando por su infinito amor a cada uno.
Pidamos al Señor esa paciencia con nosotros mismos y los demás y esa gracia que nos ayude a convertirnos de verdad para poder dar fruto.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

 

 

Lectura del santo evangelio según san Lucas (13,1-9):

En una ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían.
Jesús les contestó: «¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no; y, si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.»
Y les dijo esta parábola: «Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró. Dijo entonces al viñador: «Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?» Pero el viñador contestó: «Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, la cortas».»