El domingo del Espiritu Santo (Pentecostés) ciclo A

El domingo del Espiritu Santo (Pentecostés) ciclo A

Todos hemos bebido de un sólo Espíritu”

Buenas,

Pentecostés  es la clave, la llave de las puertas y los corazones, el alma de la Iglesia, la fuerza que nos sale ante la dificultad, el impulso al amor y el amor mismo, el corazón que se enternece sin saber porqué, la luz que ilumina la oscuridad de ese momento, la inteligencia que nos hace descubrir el camino adecuado y discernir el correcto. Sin el Espíritu no podríamos hacer nada o mejor dicho haríamos sin norte, sin coherencia, sin paz. Caminaríamos como pollos sin cabeza, perdidos, desorientados, desalmados.

Jesús nos da su paz que nada tiene que ver con la del mundo y nos envía para proclamar a los cuatro vientos que basta con dejar que Dios habite en mí y que no es otra cosa que descubrirle en lo hondo de mi ser, que reconocerle en mi vida, que verle en el semblante de mis seres queridos y mis prójimos.

Hay que dejar fructificar en nosotros esos siete dones. La semilla ya está en cada uno y hay que dejarla crecer y crecer. Todo tiene su tiempo y momento, todo llega, hay que saber esperar. Por eso este domingo clamamos con fuerza : «Ven Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu Amor, envía tu Espíritu para renovar la faz de la tierra» y su secuencia:

«Ven Espíritu divino, manda tu luz desde el cielo. Padre amoroso del pobre, don en tus dones espléndido. Luz que penetras las almas, fuente del mayor consuelo. Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestros esfuerzos. Tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego. Gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos. Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del alma si Tú le faltas por dentro. Mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo. Lava las manchas. Infunde calor de vida en el hielo. Doma el espíritu indómito. Guía al que tuerce el sendero. Reparte tus siete dones según la fe de tus siervos. Por tu bondad y tu gracia, dale al esfuerzo su mérito. Salva al que busca salvarse y danos tu gozo eterno».

Feliz fiesta de Pentecostés.

Un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor