El domingo que sacia y plenifica 19 TO ciclo B

El domingo que sacia y plenifica 19 TO ciclo B

 

Buenas,
continúa la liturgia de este domingo con el discurso del pan de vida ya iniciado en los domingos anteriores. Llama la atención la dificultad que las gentes tienen para reconocer a Jesús a pesar de sus signos y su Palabra simplemente por relacionarlo con su familia biológica. También nosotros podemos quedarnos en lo anecdótico y superficial y no ir más allá para reconocer a Jesús en los signos que hace en nuestra vida.
Jesús anuncia que El es el Pan de Vida bajado del cielo. Un pan que sacia y nos lleva a la plenitud, un pan de paz, amor, fraternidad. Un pan que transforma nuestra vida porque nos hace entrar en comunión con El. Un pan que nos lleva a la vida eterna, que nos dignifica y hace eternos.
Cuánta necesidad Señor tenemos de ese pan. Tú estás presente cada domingo en la Eucaristía para seguir dándote y entregándote. Tú estás ahí para alimentarnos y hacernos felices, para darnos fuerza en la adversidad, consuelo en la tristeza, esperanza en los días oscuros.
También para que transformados, seamos también esperanza para otros, alimento para los que lo necesitan. Llevemos el pan de tu Palabra, de tu Cuerpo y Sangre a nuestra vida y así podremos ser consuelo para otros, especialmente para los que sufren y tienen necesidad.
Que no me falte nunca Señor tu pan de vida y que nunca confunda tu pan con otros falsos panes que no sacian ni liberan como el tuyo.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

Santo Evangelio según San Juan 6, 41-51

En aquel tiempo, los judíos criticaban a Jesús porque había dicho: «Yo soy el pan bajado del cielo», y decían: «¿No es éste Jesús, el hijo de José? ¿No conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo dice ahora que ha bajado del cielo?»
Jesús tomó la palabra y les dijo: «No critiquéis. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: «Serán todos discípulos de Dios.»
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»

Palabra del Señor