El domingo del abandono y el reconocimiento 24 TO ciclo B

El domingo del abandono y el reconocimiento 24 TO ciclo B

 

Buenas,
hay mucho mensaje en la liturgia de este domingo. En primer lugar la gran pregunta que Jesús hace a sus discípulos y que, por tanto nos hace a cada uno de nosotros: y vosotros quién decís que soy yo? Qué y quién soy yo para ti?
Buena pregunta para pasar de la respuesta fácil y superficial a la profunda. La respuesta que demos a esa pregunta hay que pasarla por la prueba de los hechos. Si Jesús es realmente importante para nosotros, en qué se nota, mi corazón se parece al suyo? Amo como El ? Mis actitudes son las suyas?
Otro aspecto importante del Evangelio de este domingo tiene que ver con lo que supone asumir nuestras cruces, nuestras cargas y seguirlo y negándonos a nosotros mismos. Cómo asumo yo mis cargas, heridas y cruces, con qué actitud? Cómo está presente Jesús en ellas?
Y por último, a qué estoy dispuesto a renunciar? Se lo que supone seguir a Jesús? Sé que voy a un club de perdedores, a un club que renuncia a riqueza, poder y éxito, a seguridades y comodidades?
Ayúdame Jesús a darme cuenta de todo lo que implica tu seguimiento para no ser mediocre o un triste y superficial discípulo tuyo. Dame un corazón como el tuyo y la valentía y fuerza suficiente para seguirte.
Tengamos también hoy presente a María en esta fiesta de su dulce nombre.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

Evangelio del día
Lectura del santo Evangelio según San Marcos 8, 27-35
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que soy yo?»

Ellos le contestaron:
«Unos, Juan Bautista; otros, Elías; y otros, uno de los profetas».

Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy?»

Pedro le contestó:
«Tú eres el Mesías».

Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto.

Y empezó a instruirlos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».

Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
«¡Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».

Y llamando a la gente y a sus discípulos, y les dijo:
«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga. Porque,quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará. Pues ¿de que le sirve a un hombre ganar el mundo entero y perder su alma?».