El domingo de la libertad de Espíritu 26 TO ciclo B

El domingo de la libertad de Espíritu 26 TO ciclo B

Buenas,
Este domingo la liturgia nos hace caer en la cuenta y nos alerta del peligro del exclusivismo, la división, el partidismo también en el seno de la comunidad cristiana. El pasaje evangélico es muy claro al respecto. Lo importante no es la pertenencia declarada a un grupo, nombre o iglesia, lo importante es hacer el bien. Nadie tiene el exclusivismo de la verdad o del bien. Jesus no busca destacar o ser famoso, ni que le reconozcan nada. Para Jesus lo único que importa es la persona y sus necesidades. El no pone etiquetas al bien.
Sin embargo, son duras las palabras de Jesus para el que escandaliza, para quien destruye y pone sobre todo el ejemplo de los niños.
Merece la pena perder si es por el Reino, merece la pena sufrir si es por el Reino. La apuesta es por el Reino.
Ayúdame Señor anteponer tu mensaje, tu Palabra, tu Vida, tu anuncio y tu misión antes que mis necesidades o prioridades. Que sepa construir tu Reino entre las personas que has puesto en mi camino, que sepa darme y servir, amar y vivir como Tú.

Santo evangelio según san Marcos (9,38-43.45.47-48):

En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.»
Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»

Palabra del Señor