El domingo del tesoro y la vigilancia 19 TO ciclo C

El domingo del tesoro y la vigilancia 19 TO ciclo C

“No temas, pequeño rebaño”

Buenas,
este domingo el Evangelio nos trae a mi parecer, tres importantes mensajes: revisar el lugar donde ponemos nuestros prioridades, miras y objetivos; vivir con la mirada puesta en el Señor y por tanto vigilantes de nuestros actos, sueños y pensamientos y por último responder a los dones que el Señor nos entregó a cada uno.
Dice el Señor que «donde está tu tesoro, allí está tu corazón». Eso nos debe hacer pensar en lo que es realmente prioritario para nosotros, lo que nos mueve, ilusiona, lo que nos motiva y guía y ver hasta qué punto y en qué medida son los valores del Reino, los que Jesus nos trae o son nuestros propios criterios interesados y egoístas.
Vivir en vigilancia no es vivir ansioso o preocupado, sino salir de nuestra zona de confort. Es tener una actitud activa y despierta cada día, por cada detalle, por servir y salir de lo cómodo que nos hace pasivos, es tener activada la autocrítica necesaria para reconducir lo que siempre hacemos y abrirnos a lo mejor de nosotros, sabiendo que el Señor nos ayudará si ponemos nuestra mirada en El.
Por último, es responder a lo recibido gratis para darlo gratis. «A quien mucho se le dio, mucho se le pedirá». Son esos dones que no son para nuestro propio provecho, sino para ponerlos al servicio de otros. Es vivir nuestra propia vocación y misión y responder así a la llamada particular que el Señor nos hace a cada uno. Es, por tanto, saber administrar los verdaderos bienes recibidos.
Feliz semana y un abrazo, Paco

Evangelio del día

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 12, 32-48

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.
Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo.
Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».
Pedro le dijo:
«Señor, ¿dices esta parábola por nosotros o por todos?».
Y el Señor dijo:
«¿Quién es el administrador fiel y prudente a quien el señor pondrá al frente de su servidumbre para que reparta la ración de alimento a sus horas?
Bienaventurado aquel criado a quien su señor, al llegar, lo encuentre portándose así. En verdad os digo que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si aquel criado dijere para sus adentros: “Mi señor tarda en llegar”, y empieza a pegarles a los criados y criadas, a comer y beber y emborracharse, vendrá el señor de ese criado el día que no espera y a la hora que no sabe y lo castigará con rigor, y le hará compartir la suerte de los que no son fieles.
El criado que, conociendo la voluntad de su señor, no se prepara ni obra de acuerdo con su voluntad, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla, ha hecho algo digno de azotes, recibirá menos.
Al que mucho se le dio, mucho se le reclamará; al que mucho se le confió, más aún se le pedirá».

Palabra del Señor