LOS TRES LABORATORIOS DE ESPERANZA

LOS TRES LABORATORIOS DE ESPERANZA

El Papa Francisco en su discurso a los estudiantes de Scholas Ocurrentes ha “imaginado tres laboratorios de esperanza”: el medio ambiente, el futuro y la fraternidad.

Sobre el primero, el Papa ha advertido que “los océanos se están calentando y sus profundidades sacan a la superficie la fealdad con la que hemos contaminado nuestra casa común. Estamos convirtiendo las grandes reservas de vida en vertederos de plástico. El océano nos recuerda que la vida humana está llamada a armonizarse con un entorno más grande que nosotros, que hay que cuidar con esmero, pensando en las generaciones más jóvenes”.

Sobre el futuro, Francisco ha sido tajante: “El futuro son los jóvenes”. Sin embargo, ha lamentado que hay muchos factores que los desaniman, como “la falta de trabajo, los ritmos frenéticos en los que están inmersos, el aumento del coste de la vida, la dificultad para encontrar vivienda y, lo que es aún más preocupante, el miedo a formar una familia y traer hijos al mundo”.

Como ya ha repetido otras veces, el Santo Padre ha advertido que estamos asistiendo “a una triste fase descendente de la curva demográfica. El progreso parece ser una cuestión de avances técnicos y de comodidades individuales, mientras que el futuro exige contrarrestar la disminución de la natalidad y el declive de las ganas de vivir” y ha pedido al mundo de la política “ser generadora de esperanza”: “No está llamada a detentar el poder, sino a dar a la gente la posibilidad de esperar. Está llamada, hoy más que nunca, a corregir los desequilibrios económicos de un mercado que produce riqueza, pero no la distribuye, empobreciendo a los individuos de recursos y certezas”.

El último laboratorio es de la fraternidad: “En muchas partes de Portugal, el sentido de vecindario y solidaridad están muy vivos. Sin embargo, en el contexto general de una globalización que nos acerca, pero sin darnos proximidad fraterna, todos estamos llamados a cultivar el sentido de comunidad, empezando por la búsqueda de quienes viven a nuestro lado”.

“También aquí tenemos a los jóvenes que, con su grito de paz y su deseo de vivir, nos llevan a derribar las rígidas barreras de pertenencia erigidas en nombre de opiniones y creencias diferentes”, ha afirmado Francisco. Por último, el Papa ha agradecido y ha animado “a la Iglesia local, que hace tanto bien, sin protagonismos. Sintámonos todos llamados, fraternalmente, a dar esperanza al mundo en que vivimos y a este magnífico país. ¡Deus abençoe Portugal!».