“SOMOS UNA PROMESA Y UN COMPROMISO DE SEGUIR TU EJEMPLO A PIES JUNTILLAS”

“SOMOS UNA PROMESA Y UN COMPROMISO DE SEGUIR TU EJEMPLO A PIES JUNTILLAS”

Gracias Señor por haberme traído una vez más a los brazos del Padre que mas me quiere, que eres tú. Este jubileo se suma a la lista de momentos que como joven católico nunca olvidaré y siempre atesoraré en mi corazón como un trofeo del cielo.
Señor, esta juventud que has visto a lo largo de la semana es una promesa de lo que está por venir, estos jóvenes somos el presente de esta casa que acoge a todos. Esta casa no cierra las puertas a nadie, da de comer al hambriento, de beber al sediento y cura a los enfermos.
Somos una promesa y un compromiso de seguir tu ejemplo a pies juntillas y de renunciar a los lastres que hacen de nuestra mochila un equipaje imposible de cargar.
Hoy Señor, me doy cuenta del poder que tienes sobre tus hijos que tanto te queremos, y veo que eres capaz de traspasar muros infranqueables. En este jubileo renuevo mis promesas bautismales reconociendo y queriendo tener tu vida y la de nuestros Santos como ejemplo a seguir.
Estos días me han servido para ver que, una vez más, es importante encomendarse al Espíritu que infundiste sobre los Apóstoles el día de pentecostés, que sea en nosotros la fuerza para ser esos mensajeros peregrinos de la Esperanza que nuestro querido Santo Padre nos encomendó en la última JMJ.
Gracias por hacerme guía para los jóvenes de mis grupos CORDARE, mi familia desde hace tanto tiempo y que tantas cosas buenas me ha dado, como papá y mamá.
Esta semana hemos aprendido la importancia de la caridad, y de ser compasivo con el hermano que tenemos a nuestro lado… no importa lo largo que sea el camino en bus sabiendo que tú vas a estar al final de ese trayecto, no importa la horas que pasemos encerrados en una estación de tren sabiendo que Tú estás con nosotros ahí también… no nos importa que una oveja se descarrié porque sabemos que la traerás de vuelta.
Señor, gracias por nunca dejarnos solos en el camino, sea cual sea. Haz que esta llama del jubileo que arde en nuestro interior ahora, perdure siempre y seamos conscientes de las necesidades que la Iglesia tiene de sus jóvenes y de la importancia de nuestra acción dentro de ella. Nunca dejes que dejemos de hacer lío, como decía el Papa Francisco, no dejes que paremos de buscarte, de encontrarnos contigo en cada misa o en cada palabra al viento. Señor, no queremos dejar de verte en lo cotidiano y simple, ahí de donde realmente eres.
Gracias por escucharme, quererme y seguir animándome a vivir este tipo de experiencias.
Te pido para que sigamos teniendo el espíritu peregrino de María, la sorpresa tan buena de esos caminantes a Emaús y para que seamos siempre esos apóstoles enviados a anunciar que sigues vivo entre nosotros aunque no te veamos físicamente.
Por último agradecerte cada momento que he tenido a solas contigo, cada oración, cada charla con mis amigos, con mis cordaritos, con los nuevos cordaritos que he podido conocer, por darme ánimo para animar a los que han pasado algún momento difícil este jubileo, por hacer de la familia escolapia una casa a la que siempre acudir para sentirse refugiado. Que nuestras queridas escolapias sigan siendo ejemplo vivo de nuestros padres fundadores José de Calasanz y Paula Montal, los cuales han ido con nosotros desde que íbamos al cole. Te pido por las vocaciones escolapias y por que nunca falten las escolapias en el mundo, cuya misión es tan importante como fundamental en el mundo.
No olvidaremos nunca la inspiración que has infundido en nosotros al poder conocer a nuestras queridas escolapias y por asistir a donde yacen los restos de José de Calasanz, sin ellos no hubiésemos conocido ni vivido el carisma que ya llevamos en el ADN.
Señor, protege siempre a tu familia y no dejes de sorprendernos tanto. Nos vemos en el día a día.
Te queremos.

Jesus Valenzuela