El domingo de la opción fundamental 13º TO ciclo A

El domingo de la opción fundamental 13º TO ciclo A

“El que pierda su vida por mí, la encontrará”

Buenas,
el Evangelio de este domingo pone un orden en nuestra jerarquía y escala de valores: lo primero es cumplir la voluntad del Señor con todo lo que esto implica, esa debe ser la opción fundamental en nuestra vida.
La familia está llamada a la apertura del Amor De Dios, a ser signo de salvación para sus componentes pero no es un absoluto si se vuelve de espaldas al plan de Dios, antes está el Reino De Dios y su justicia. Lo decisivo está en esa familia que tenemos que construir entre todos como hijos de un mismo Padre. De ahí esas palabras de Jesús que tenemos que entender: “el que quiere a su hijo/a más que a mí, no es digno de mí”. La familia no puede ser obstáculo a la libertad de los hijos de Dios y está llamada a ser escuela y comunidad de vida y amor. Estamos llamados a formar familia allí donde estemos con lazos de unión y hermandad.
Coger la cruz y seguirle forma también parte de ese plan. Decía Ortega y Gasset que “yo soy yo y mis circunstancias y si no las salvo a ellas, no me salvo yo”. Estamos comprometidos con nuestra realidad, la que nos haya tocado, para lo bueno y para lo malo, pero sabiendo que mis cruces me llevan a Él también.
Servir un vaso de agua: acoger al hermano, dar lo que somos y tenemos y servirle.
“El que hallare su vida la perderá, y el que perdiere su vida a causa de mí, la hallará” Mirarnos a nosotros o mirar a los demás, poner por delante mis necesidades y comodidades o las de los demás, pensar en los demás antes que en mí. Todo esto choca frontalmente con la escala de valores de nuestro mundo. No mirar mi ego y saber y entender dónde está lo verdaderamente importante.
Firmes exigencias las del Evangelio de este domingo que nos deben obligar a mirar dónde ponemos nuestras prioridades.
Feliz semana.
Un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 10, 37-42

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles:
«El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo.
El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».

Palabra del Señor