El domingo del sembrador 15º TO ciclo A

El domingo del sembrador 15º TO ciclo A

“Salió el sembrador a sembrar”

Buenas,
este domingo la liturgia nos trae la parábola del sembrador que es una gran enseñanza que refleja muy bien nuestras actitudes, motivaciones y acciones ante la Buena Noticia del Evangelio. Es el simil de la semilla que es la Palabra de Dios ante la tierra que refleja nuestro ser, nuestro corazón, en definitiva nuestra vida. Esta parábola nos ayuda a entender las diversas situaciones en que podemos vernos involucrados los seres humanos:
La caída de la semilla junto al camino nos indica la influencia en nuestra vida de aquello que obstaculiza y frena al Amor: egoísmos, pasiones, intereses, en definitiva cuando el mal le gana la partida al bien en nuestra vida.
La caída entre pedregales hace crecer la semilla y fructificar de inicio pero como no tiene raíces, no se ha edificado sobre roca sino sobre arena, ha crecido de forma superficial e inconsistente y las mínimas dificultades hacen que dure poco. Son nuestras inconstancias, nuestra débil perseverancia…
La caída entre zarzas es el símbolo de la influencia del ambiente, del materialismo, de la comodidad, de las falsas seguridades..de nuestras zonas de confort que terminan ahogando nuestro compromiso y fidelidad.
Por fin, la caída en tierra buena hace fructificar la semilla, los dones sembrados brotan porque la tierra es buena y está receptiva. La sencillez, la humildad, la sed y necesidad de Dios, el reconocimiento de nuestra debilidad, la oración, los sacramentos plenamente vividos, sin duda harán y posibilitarán que la gracia De Dios actúe en nuestros corazones y los transforme.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 1-23

Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló muchas cosas en parábolas:
«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron. Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.
El que tenga oídos, que oiga».
Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:
«Por qué les hablas en parábolas?».
Él les contestó:
«A vosotros se os han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.
Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías:
“Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver;
porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos;
para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón,
ni convertirse para que yo los cure”.
Pero bienaventurados vuestros ojos porque ven y vuestros oídos porque oyen. En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros, pues, oíd lo que significa la parábola del sembrador:
si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino.
Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que escucha la palabra y la acepta enseguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumbe.
Lo sembrado entre abrojos significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas ahogan la palabra y se queda estéril.
Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ese da fruto y produce ciento o sesenta o treinta por uno».

Palabra del Señor