El domingo del discernimiento (parábola del trigo y la cizaña) 16º TO ciclo A

El domingo del discernimiento (parábola del trigo y la cizaña) 16º TO ciclo A

“El Reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo”

Buenas,

que en el mundo hay cizaña es evidente, que lo malo convive con lo bueno también lo es. La diferencia es que lo bueno es mucho más anónimo, menos visible, más oculto y destaca, sobre todo, lo negativo. En los medios de comunicación, en la calle, desgraciadamente también en la política, se imponen los mensajes egoístas e interesados. Parece que ser bueno es de “tontos”, que desde la bondad no se va a ninguna parte. La maldad se reviste de astucia, de cálculo, de practicidad, de utilidad.

De ahí que este domingo se nos llame al discernimiento, para no confundirnos, para distinguir también en nosotros la cizaña, no sea que veamos la paja en el ojo ajeno y no veamos la viga en el nuestro. En nosotros coexisten ambas realidades, lo bueno, lo mejor de nosotros mismos, ese tesoro que llevamos oculto coexiste con nuestros individualismo, egoísmo, nuestras tendencias torcidas, en definitiva, con nuestras debilidades.

Otra enseñanza también de este domingo es que no debemos tomar la cizaña como división entre buenos y malos. Jesús sabe sembrar y esperar, tiene paciencia y es comprensivo y misericordioso con todos. Tremenda lección y mensaje para nuestro discernimiento en la vida. Es por ello, que necesitamos cuidar nuestro terreno con el herbicida de Dios, con su inmensa misericordia, con el Espíritu que nos redime para que al final de nuestra vida el trigo de su fruto y se distinga de nuestra vieja cizaña.

Feliz semana y un abrazo, Paco 

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 24-30 

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo:
“Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.
Él les dijo:
“Un enemigo lo ha hecho”.
Los criados le preguntan:
“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.
Pero él les respondió:
“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Palabra del Señor