Ya hace unos cuatro años que sin pensarlo, más bien por echar un rato con los amigos, decidí ir los viernes a grupos. Son demasiados momentos y en esta carta no puedo hacéroslos ver, es mucho lo que se siente al tomarte una sesión de catequesis en serio, al abrirte y contarle tus cosas a ellos, los grupos han mantenido en mí esta chispa, me han enseñado tanto… Descubres poco a poco lo que vale cada persona, te das cuenta de lo llenos que estamos las personas de dones que el Señor nos ha dado, de valores y de actitudes de escucha y ayuda que favorecen y llenan tanto por dentro… Me he dado cuenta de que al fin y al cabo, todos somos iguales, tenemos nuestras virtudes y nuestros defectos, vivencias, nuestras metas y sueños por cumplir.
Yo, personalmente, os puedo contar que grupos me ha cambiado la vida de manera radical y ahora no quiero que nada me separe de ellos, he descubierto a lo largo de todo este camino que todos son unas grandísimas personas con mayúsculas y estoy muy orgulloso de no haber faltado los viernes, lo voy a echar tantísimo de menos… No os lo podéis imaginar, pero al final todo son etapas que nos marcan y nos recuerdan algo y grupos siempre va a recordarme que tengo que estar vivo, despierto, alerta, porque cada uno necesitamos de cada uno, porque en la unión está la verdadera fuerza, lo he visto en ellos porque siempre me han arropado entre todos y han sabido darme los mejores consejos cuando más los he necesitado, ellos saben que siempre contarán conmigo.
Si os hablo de los catequistas Cordare y, por supuesto, de Paco, no os miento al deciros que han sido excepcionales, no sabía que las personas podían tener tanta fuerza para desempeñar esta tarea, sin duda, jamás voy a olvidarme de todos ellos.
Sí, estoy dispuesto a recibir el sacramento de la Confirmación porque ahora lo veo todo más claro, me siento preparado para decirle este SI con mayúsculas al Señor, porque lo único que me ha pedido es que ame sin fin y sin duda lo haré.
Se que soy una persona inacabada y, por supuesto, recibir este sacramento significa para mí un nuevo comienzo, para seguir a Jesús y sacar lo mejor de mí para los demás. Me comprometo a hacerlo. (Juan José Luque)

