este domingo la liturgia nos presenta la llamada que Jesús nos hace para seguirle. Hay una llamada clara para ti y para mi, una llamada que puede transformar nuestra vida para siempre abriéndola a nuevos e infinitos horizontes. Y para poder seguir a Jesús necesitamos conocerle bien, encontrarnos con El y tener nuestros sentidos alertas para reconocerlo en nuestra vida. Tendríamos que preguntarnos cuáles son los lugares en los que me siento más cerca del Señor, los templos de mi vida.
En mi vida, el Señor aparece en distintos momentos para llamarme a una vida plena y tendría que preguntarme a qué me llama el Señor en mi vida. El Señor nos llama por nuestro nombre.
Tú me llamas Señor a convertirme, a ser luz en situaciones de oscuridad, a ser abrazo que consuela, a ser sonrisa y palabra que orienta y guía, me llamas para tender manos, construir puentes y poner amor. A pesar de mi debilidad y mis carencias contigo puedo siempre.
Que te diga siempre esas palabras de Samuel: “habla Señor que tu siervo escucha”. Jesús nos habla pero estamos a veces demasiado ocupados en otras cosas y tenemos demasiados ruidos interiores que nos impiden oírlo.
Habla Señor, que tu siervo escucha. Maestro dime dónde vives que quiero estar contigo y habitar tu casa.
Feliz semana y un abrazo, Paco
Lectura del santo Evangelio según San Juan (1,35-42):
En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: «Éste es el Cordero de Dios.» Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: «¿Qué buscáis?»
Ellos le contestaron: «Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?» Él les dijo: «Venid y lo veréis.»
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: «Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).»Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: «Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).»
Palabra del Señor

