El domingo del programa de Jesús 7 TO ciclo C

El domingo del programa de Jesús 7 TO ciclo C

 

Buenas,
este domingo el Evangelio en continuidad con el de las Bienaventuranzas, nos trae todo un programa de vida. Qué distinto sería el mundo si todos siguiéramos e hiciéramos nuestras esas actitudes y comportamientos. El programa de Jesús va más allá de credos y religiones. Es un programa universal que va al corazón y a la raíz del ser y la esencia del ser humano, de su dignidad, de su necesidad para ser feliz, de su plenitud y realización máxima. Estamos hechos para el amor y la reconciliación.
Tratar a los demás como quieres que te traten a ti, perdonar siempre, no juzgar ni condenar y amar al enemigo para que el rencor o la violencia no puedan anidar en nuestro corazón. Ser compasivos y misericordiosos. Bendecir, no maldecir.
Si hiciéramos esto sería posible La Paz y la justicia, sería posible unir y no separar, sería posible el respeto al diferente, sería posible que desaparecieran los excluidos y marginados.
Que el amor inunde nuestros corazones para que esas actitudes se hagan vida en nosotros.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

del santo evangelio según san Lucas (6,27-38):

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «A los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, déjale también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores lo hacen. Y si prestáis sólo cuando esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. ¡No! Amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; tendréis un gran premio y seréis hijos del Altísimo, que es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante. La medida que uséis, la usarán con vosotros.»