El domingo de la Vida y la Esperanza 32 TO ciclo C

El domingo de la Vida y la Esperanza 32 TO ciclo C

“No es Dios de muertos, sino de vivos»

Buenas,

Este domingo la liturgia nos habla de vida, Resurrección y esperanza. Nuestro Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos, porque para Él todos viven.Te habrás preguntado supongo en alguna ocasión cómo será la gloria que el Señor nos tiene preparada. El problema es que nos la imaginamos de acuerdo a nuestros parámetros, con tintes pragmáticos y posesivos y de acuerdo a nuestras concepciones de la vida o sencillamente no nos la creemos. Confiar en este Dios quiere decir darnos cuenta de que estamos hechos para la vida. Y la vida consiste en estar con Él de manera ininterrumpida, para siempre. Además, «para Él todos viven» (Lc 20,38): Dios es la fuente de la vida y de nuestra vida. El creyente, sumergido en Dios por el bautismo, ha sido arrancado para siempre del dominio de la muerte.
Mantén viva tu fe y plena tu esperanza. Dios te quiere y no moriremos. Tengámoslo presente sobre todo cuando perdemos seres queridos. Desgraciadamente se llenan más las Iglesias en los entierros que en la Vigilia Pascual y Jesús vino para traernos la Vida y en abundancia.¿Qué nexos de unión ves entre el amor y la resurrección? El recuerdo de los seres que se han ido no es un ejercicio de memoria. La palabra recordar significa “Volver a pasar por el corazón, revivir con el corazón” y hay un tipo de existencia la del amor que nunca muere, que siempre persiste donde tú estás en la persona amada y ella está en ti. La palabra cementerio significa en griego “dormitorio”. Elevemos este domingo nuestra mirada hacia el horizonte que nos espera. Mantengamos viva la esperanza. Nuestra vida puede ser eterna si sabemos amar y esperar.
Feliz semana de esperanza, Paco

https://youtu.be/CLt9o_RQKoU

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 20, 27-38

 

En aquel tiempo, se acercaron algunos saduceos, los que dicen que no hay resurrección, y preguntaron a Jesús:
«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero sin hijos, que tome la mujer como esposa y de descendencia a su hermano . Pues bien, había siete hermanos; el primero se casó y murió sin hijos. El segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete, y murieron todos sin dejar hijos. Por último, también murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete la tuvieron como mujer».
Jesús les dijo:
«En este mundo los hombres se casan y las mujeres toman esposo, pero los que sean juzgados dignos de tomar parte en el mundo futuro y en la resurrección de entre los muertos
no se casarán ni ellas serán dadas en matrimonio. Pues ya no pueden morir, ya que son como ángeles; y son hijos de Dios, porque son hijos de la resurrección.
Y que los muertos resucitan, lo indicó el mismo Moisés en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor: “Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob”. No es Dios de muertos, sino de vivos: porque para él todos están vivos».

Palabra del Señor