Buenas,
en este domingo la liturgia nos habla de conversión, de llamada. Al igual que un día Jesus presenta su proyecto de vida a unos pobres pescadores que lo dejan todo para seguirle y vivir una vida nueva, así también nos llama a ti y a mí por nuestro nombre y nos invita a seguirle. Jesus también sabe de nuestras pobrezas y limitaciones como lo sabia de aquellos hombres de los que supo sacar lo mejor para acompañarse de ellos en su misión formando una pequeña comunidad de seguidores que terminaron, a pesar de sus negaciones y debilidades, dando su vida por El menos uno que le traicionó simbolizando también nuestras deslealtades olvidos y traicionesSi, la cosa empezó en Galilea. Esa cosa que comenzó es el sueño de liberación para todos los seres humanos, es la luz que brilló en las tinieblas y hoy brilla también en medio de nuestras oscuridades y las del mundo. Y nos sigue llamando como al Amor primero, para que volvamos a pasar por el corazón la primera llamada que recibimos y renovemos nuestras ilusiones, energías y pasión para seguir en pos de El. Hoy hay llamadas y rellamadas para cada uno de nosotros que tenemos que descubrir.Hoy es necesario que sigamos escuchando la voz de Dios en nuestra vida para reconducir nuestros pasos y ver lo que nos está pidiendo en este momento.También nos sigue llamando a la conversión, a abandonar esa vida que no nos satisface, para que salgamos de nuestra mediocridad y pongamos a su servicio el mayor don que El nos ha dado, los dones que nos ha repartido para que dando frutos de amor podamos contribuir también a la salvación y liberación que los que nos rodean, a ser pescadores de hombres.Feliz semana y un abrazo, Paco
Lectura del santo evangelio según san Mateo 4, 12-23
Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
«Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí,
camino del mar, al otro lado del Jordán,
Galilea de los gentiles.
El pueblo que habitaba en tinieblas
vio una luz grande;
a los que habitaban en tierra y sombras de muerte,
una luz les brilló».
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
«Convertíos,porque está cerca el reino de los cielos».
Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores.
Les dijo:
«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.
Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó.
Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.

