hoy se nos invita a ponernos en movimiento. A decir sí voy y hacerlo. A dar ese paso definitivo después de reconocer las veces que decimos pero no hacemos. Lo importante es darnos cuenta de ello y dar ese paso que siempre falta. Hoy Señor me invitas de nuevo a trabajar en tu viña y qué te respondo a tu invitación hoy, porque es peor decir que sí y luego desinflarse.
Y es que vivimos divididos muchas veces por nuestras incoherencias. Ayúdame Señor a decirte que sí definitivamente, a decirte que Tú eres mi Señor.
Es duro escuchar esas palabras de Jesús que nos dice que las prostitutas y publicanos van por delante en el Reino. Por eso Señor, que no me crea nunca mejor que nadie ni autosuficiente o pensar que ya no tengo que dar tantos pasos. El Señor nos presenta oportunidades, pero tengo que querer de verdad y estar dispuesto a ello. Necesito Señor tu paciencia para conmigo.
La Palabra de Dios nos pone muy claro el compromiso de decir SÍ. El problema de nuestro tiempo es que nos cuesta mucho comprometernos. Decimos SÍ con facilidad, pero si ese SÍ lleva detrás un compromiso serio, la cosa no es tan fácil. Creemos merecerlo todo porque hemos dicho «voy Señor» y no nos damos cuenta que no engañaremos a Dios por un sí repentino. Él ve en lo profundo del corazón y sabe lo que las afirmaciones encierran. Somos correctos a veces en las formas pero rechazamos una fidelidad que supone sacrificio, un compromiso hondo, una entrega por amor, una generosidad sin excepciones.
La verdadera fe hoy y siempre la viven aquellos hombres y mujeres que saben traducir en hechos el evangelio. Ante Dios, lo importante no es «hablar» sino «hacer». Para cumplir la voluntad del Padre del cielo, lo decisivo no son las palabras, promesas y rezos, sino los hechos y la vida cotidiana.
Hoy te ofrezco un Si voy, un yo voy. Aquí estoy y voy Señor, ya definitivamente voy.
Feliz semana y un abrazo, Paco
Evangelio del día
Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña”. Él le contestó: “No quiero». Pero después se arrepintió y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: “Voy, señor”. Pero no fue.
¿Quién de los dos cumplió la voluntad de su padre?».
Contestaron:
«El primero».
Jesús les dijo:
«En verdad os digo que los publicanos y las prostitutas van por delante de vosotros en el reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no os arrepentisteis ni le creísteis».
Palabra del Señor

