“A todos los que encontréis, llamadlos a la boda”
Buenas,
hoy la liturgia nos invita a un banquete de boda pero muchos convidados la rechazaron y el novio invitó a los que merecían disfrutarla. Jesús compara el Reino a una boda y el Señor me invita a asistir a ella. ¿Cómo me preparo para asistir ?
Me puedo parecer a esos invitados que la desdeñan porque andan ocupados en diferentes cosas o distraídos en otras que les parecen más importantes. Me parezco yo a estos?
También nosotros que somos invitados al banquete de la Eucaristía para comer con los novios no la disfrutamos y no la vivimos con la suficiente alegría del que es consciente de lo que allí celebramos.
El mensaje de este domingo contempla también la adecuada actitud y disposición para la fiesta. Es un buen momento para examinar nuestra disposición y actitud para vivir los valores del Reino y para no ser obstáculo para que otros lo vivan.
!No seamos aguafiestas !
Feliz semana y un abrazo,
Paco
Lectura del santo evangelio según san Mateo 22, 1-14
En aquel tiempo, volvió a hablar Jesús en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:
«El reino de los cielos se parece a un rey que celebraba la boda de su hijo; mandó a sus criados para que llamaran a los convidados, pero no quisieron ir. Volvió a mandar otros criados encargándoles que dijeran a los convidados:
“Tengo preparado el banquete, he matado terneros y reses cebadas y todo está a punto. Venid a la boda”.
Pero ellos no hicieron caso; uno se marchó a sus tierras, otro a sus negocios, los demás agarraron a los criados y los maltrataron y los mataron.
El rey montó en cólera, envió sus tropas, que acabaron con aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.
Luego dijo a sus criados:
“La boda está preparada, pero los convidados no se la merecían. Id ahora a los cruces de los caminos y a todos los que encontréis, llamadlos a la boda”.
Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos. La sala del banquete se llenó de comensales. Cuando el rey entró a saludar a los comensales, reparó en uno que no llevaba traje de fiesta y le dijo:
“Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin el vestido de boda?”.
El otro no abrió la boca. Entonces el rey dijo a los servidores:
“Atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y el rechinar de dientes”.
Porque muchos son los llamados, pero pocos los elegidos».
Palabra del Señor

