El domingo del tesoro escondido y la perla preciosa 17º TO ciclo A

El domingo del tesoro escondido y la perla preciosa 17º TO ciclo A

“El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido”

Buenas,

Las parábolas del Reino ayudan a nuestras “entendederas” si realmente queremos ver y oír. Otra cosa es que miremos para otro lado no queriéndonos enterar o no queriendo profundizar. Pero las parábolas llegan siempre a lo mejor de nosotros, van dirigidas a nuestro corazón pero eso sí, requieren de la fe.

Para la reflexión de la liturgia de este domingo nos puede ayudar esa dinámica que seguramente alguna vez habrás hecho de plantearte qué es lo que te llevarías a una isla desierta si tuvieras que escoger entre un número muy limitado de cosas. ¿A qué cosas doy realmente valor en mi vida? ¿Qué es para mí lo verdaderamente importante? ¿Qué es lo que estoy dispuesto a vender con el fin de adquirir ese bien tan ansiado? ¿cuál es mi verdadera opción fundamental?

Descubrimos entonces que estamos apegados a demasiadas cosas que nos impiden crecer, que nos impiden liberarnos de verdad, que no nos dejan ser lo que estamos llamados a ser. Y es una pena porque esta lotería no es la de la suerte, sino la de la gran decisión. Fijémonos entonces en los que son verdaderamente felices porque supieron elegir y ya no lo dejan por nada del mundo.

Feliz semana y un abrazo, Paco

Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 44-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra.
El reino de los cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan y reúnen los buenos en cestos y los malos los tiran.
Lo mismo sucederá al final de los tiempos: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno de fuego. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.
¿Habéis entendido todo esto?».
Ellos le responden:
«Sí».
Él les dijo:
«Pues bien, un escriba que se ha hecho discípulo del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando de su tesoro lo nuevo y lo antiguo».

Palabra del Señor