Qué difícil es decirte, Señor, lo que siento en estos momentos en unas cuantas palabras!.
Señor, estoy aquí porque cada día te encuentro en mis pensamientos, te veo y te siento en la madre que espera angustiada a que sus hijos lleguen a casa; en el padre que se queda sin trabajo y tiene que empezar de nuevo para sacar a su familia adelante; en la amiga que deja a un lado sus problemas para escucharme; en el niño que me regala una sonrisa cuando le regalo una chuchería; en el pobre que veo durmiendo en la calle en pleno invierno; en los abuelos que sonríen cuando pueden ver y abrazar a sus nietos; en el enfermo que desea dejar este mundo para terminar con su sufrimiento; en el maestro que a diario me enseña la dificil lección de la vida; en la naturaleza; en el Sol; en la lluvia, en todo te veo reflejado, Señor.
Gracias por haberme «regalado» unos padres que dan todo por mi y que desde mi bautizo me han enseñado el camino del cristiano; gracias por poner en mi vida a mis amigos y compañeros, que con sus locuras o con un simple gesto me hacen sonreír, me han demostrado que están ahí para lo que les necesite y me han enseñado el importante valor de la amistad; gracias por haber puesto en mi camino a las personas que hicieron posible el retiro de confirmación , por haberles dado fuerza y fe para que cada semana se comprometieran a escucharnos, a enseñarnos más de tu vida y a mostrarnos todo lo que se puede hacer por amor a Ti.
Y… bueno, perdóname, perdóname porque en ocasiones te he fallado, y seguro que seguiré cometiendo errores después de confirmarme ; pero… la verdad es que no me preocupa porque sé que estarás ahí para empujarme a seguir adelante, para guiarme, para despertar mi fe si en algún momento se queda dormida. Sé que estás conmigo porque cuando algo se complica me ayudas a buscar el lado positivo que le cambie el sentido. Después del retiro comprendí porqué quiero confirmarme; porque además de quererte, te amo, y aunque sea difícil, quiero seguir tu camino (Raquel González Belmonte)

