El domingo de la debilidad que fortalece 14  TO  ciclo B

El domingo de la debilidad que fortalece 14 TO ciclo B

 

Buenas,
este domingo la liturgia nos trae la dificultad y humillación que Jesús sufre para llevar la Palabra a los familiares, vecinos, paisanos y allegados. De ahí viene esa conocida expresión de que “Nadie es profeta en su tierra”. Y esto nos pone en alerta de un riesgo posible: no reconocer a Jesús en lo sencillo y lo cercano o en los gestos de los que ya conocemos porque los prejuicios hacia ellos nublan nuestra vista. También nosotros podemos sentirnos humillados por los que nos conocen o creen conocernos al llevar nuestro personal testimonio de fe porque se fijen en nuestra debilidad, fallos o limitaciones y menosprecien ese mensaje.
Pero San Pablo sale en defensa de nuestra debilidad haciéndonos ver que allí es donde está nuestra fortaleza. Te basta mi gracia, nos dice Jesús. No seamos miedosos, no nos sintamos limitados para dar testimonio de fe. El Señor es nuestra fortaleza. El también fue rechazado y humillado, incomprendido y despreciado por los que más creían conocerle, por sus más cercanos que no entendieron su misión y su mensaje.
Seamos capaces también de ver a Jesús a través de los valores positivos y la entrega de las personas cercanas de nuestro entorno. Dejémonos transformar sin desconfianza y prejuicios por las cosas sencillas y cotidianas. En ellas sin duda está Jesús que desde lo sencillo se manifiesta a nuestra vida.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

Santo evangelio según san Marcos (6,1-6):

En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?»
Y esto les resultaba escandaloso.
Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.»
No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Palabra del Señor