El domingo de la entrega y el servicio 29º TO ciclo B

El domingo de la entrega y el servicio 29º TO ciclo B

Buenas,
en este domingo, la liturgia nos trae un mensaje de entrega y servicio. Para ser como Cristo, para seguirle, hay que darlo todo y eso pasa por dar de forma gratuita y desinteresada y sin afán de reconocimiento. Eso pasa por beber su cáliz y hacerse humilde y pequeño. Por entender que esa es la clave evangélica cuya vara de medir es amar sin medida.
El ejemplo de los misioneros y de tantos mártires perseguidos por la fe y cuya beatificación celebra hoy la diócesis de Cordoba, responde muy bien al mensaje que Jesús hoy nos quiere transmitir. Allí en la tierra donde no llegan las redes sociales, donde el ser humano es perseguido y reducido a escoria, donde el hambre pasa factura a tantos miles, donde las guerras y los gobiernos tiranos impiden vivir con derechos humanos básicos, allí sigue estando El en las manos, la mirada, los pies y el corazón del misionero y las personas que se entregan desinteresadamente.
Por eso, los valores evangélicos van contracorriente de los criterios de nuestro mundo y nuestra sociedad y de los poderes del mundo.
Un domingo para meditar sobre nuestro servicio y entrega, sobre nuestro afán de reconocimiento, sobre nuestra misión en esta vida, sobre nuestra llamada a ser testigos.
Concédenos Señor tu Espíritu para ser servidores y ayúdanos a cambiar nuestra mentalidad de querer ser los mejores y que nos lo reconozcan.
Feliz semana y un abrazo,
Paco

del santo evangelio según san Marcos (10,35-45):

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, y le dijeron: «Maestro, queremos que hagas lo que te vamos a pedir.»
Les preguntó: «¿Qué queréis que haga por vosotros?»
Contestaron: «Concédenos sentarnos en tu gloria uno a tu derecha y otro a tu izquierda.»
Jesús replicó: «No sabéis lo que pedís, ¿sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber, o de bautizaros con el bautismo con que yo me voy a bautizar?»
Contestaron: «Lo somos.»
Jesús les dijo: «El cáliz que yo voy a beber lo beberéis, y os bautizaréis con el bautismo con que yo me voy a bautizar, pero el sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo; está ya reservado.» Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra Santiago y Juan.
Jesús, reuniéndolos, les dijo: «Sabéis que los que son reconocidos como jefes de los pueblos los tiranizan, y que los grandes los oprimen. Vosotros, nada de eso: el que quiera ser grande, sea vuestro servidor; y el que quiera ser primero, sea esclavo de todos. Porque el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por todos.»

Palabra del Señor