El domingo de la humildad y el servicio 25 TO ciclo B

El domingo de la humildad y el servicio 25 TO ciclo B

Buenas,
este domingo la liturgia nos trae el dominio que en nosotros tienen las pasiones, especialmente las de poder, rivalidad y fama. El ser humano muestra muchas veces ese dominio cuyas consecuencias siempre son destructivas para uno mismo y para los demás. Pero si las pasiones negativas ejercen ese poder es porque nos hemos ido alejando de Dios que es fuente de paz, sabiduría, misericordia, amor y reconciliación.
En Dios y en su Espíritu todas estas pasiones son vencidas. La enseñanza de Jesús una vez más va a contracorriente de lo que la sociedad y sus mass media intentan transmitir y de lo que de forma contradictoria también los padres transmitimos a los hijos. “El que quiera ser el primero que sea el servidor de todos”.
La mirada del seguidor de Jesús nunca es hacia uno mismo y su conveniencia sino hacia los demás y sus necesidades. La lógica de Jesús es la del abajamiento, la humildad y el servicio.
Señor, ayúdame a mirar siempre antes las necesidades de los demás que las mías propias, enséñame a ser humilde, a pasar desapercibido y a ser servidor de todos.
Feliz semana y un abrazo, Paco


Lectura del santo evangelio según san Marcos (9,30-37):

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?»
Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.»
Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

Palabra del Señor