El domingo de la llamada a la misión 5 TO ciclo C

El domingo de la llamada a la misión 5 TO ciclo C

 

Buenas,
el Evangelio de este domingo nos invita a la misión. Jesus nos llama por nuestro nombre y a pesar de nuestras debilidades y fracasos, de nuestra vulnerabilidad y limitación, confía en cada uno para llevar a cabo una misión determinada. Jesus elige a los que El quiere, gente sencilla, simples pescadores con sus defectos y miserias porque ha querido hacernos partícipes de su misión para poder contribuir con El a la salvación y liberación de muchos. Él nos conoce y sabe que con lo mejor de nosotros, con la confianza puesta en El, todo es posible. El Espíritu hará el resto.
Pero el propio Evangelio nos da unas claves, escuchar su Palabra y fiarse de ella, confiar en su acción salvadora a pesar de que las evidencias indiquen lo contrario. Luego remar mar adentro, profundizar, ganar el espacio interior, buscarlo ahí, crecer ahí para poder discernir nuestras decisiones según los planes de Dios en nuestra vida y según el sueño de Dios para cada uno.
Ser pescadores de hombres y navegar hacia su rumbo, orientar nuestra vida con El y hacer que otros lo conozcan y se encuentren con El. Esa experiencia del encuentro con El ha transformado la vida de tantos, ha hecho que lo imposible sea posible y que los corazones se conviertan, que las vidas renazcan y se reinventen. Consolar, liberar, comprender, amar, acoger…..esto es lo que nuestro mundo necesita para transformarse.
Feliz semana y un abrazo, Paco

 
https://youtu.be/1k0e39gsDHg
 

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 5, 1-11

 

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».
Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Y Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.